Nos hemos encontrado con una publicación del diario La Provincia, fechada el 11 de octubre de 2026, que vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que desde ACAED Canarias consideramos fundamental: la sexualización de las mujeres en el deporte.
¿Por qué seguimos hablando del cuerpo de las deportistas antes que de sus resultados? ¿Por qué determinadas fotografías, comentarios y retransmisiones prestan más atención a su físico que a su técnica, su preparación o sus logros? ¿Y qué mensaje estamos transmitiendo a las niñas que sueñan con convertirse en deportistas?
El deporte femenino necesita visibilidad, pero no a cualquier precio. Las mujeres deportistas merecen ser reconocidas por lo que hacen, por su talento y por su trayectoria, no por el interés que pueda despertar su apariencia física.
La Provincia: El deporte femenino alza la voz contra la sexualización.
Una deportista entrena durante años para perfeccionar su técnica, desarrollar fuerza, resistencia, velocidad o coordinación y alcanzar sus objetivos. Sin embargo, en ocasiones, la atención mediática se desplaza desde su rendimiento hacia su ropa, sus curvas, sus gestos o determinadas partes de su cuerpo.
Esta mirada no es inocente cuando convierte a las mujeres en objetos de observación y valoración sexual, relegando a un segundo plano sus capacidades deportivas.
La sexualización puede aparecer en las fotografías elegidas para ilustrar una noticia, en los planos de una retransmisión, en campañas publicitarias o en comentarios publicados en redes sociales. No se trata de afirmar que toda imagen del cuerpo femenino sea sexista, sino de preguntarnos qué se está mostrando, con qué intención y si se aplica el mismo criterio a los deportistas hombres.
Una fotografía puede mostrar la potencia de una atleta durante una competición, la concentración antes de una salida o la emoción después de conseguir una marca. Otra puede centrarse deliberadamente en su cuerpo sin aportar información relevante sobre su actividad deportiva.
La diferencia está en el enfoque y en el mensaje que transmitimos. En septiembre de 2026, la exgimnasta olímpica Lourdes Mohedano se pronunció contra la sexualización de las mujeres en el deporte a raíz de la polémica generada por una campaña publicitaria protagonizada por Sydney Sweeney para la plataforma de apuestas Novig.
Mohedano recordó el esfuerzo, las horas de entrenamiento y el sacrificio que hay detrás de una carrera deportiva, defendiendo que las capacidades y los logros de las atletas deben ocupar el centro de la atención.
La polémica ha vuelto a plantear una pregunta necesaria: ¿cómo se representa a las mujeres cuando se utiliza el deporte como reclamo publicitario?
Las deportistas pueden decidir cómo vestirse, cómo mostrar su imagen y cómo participar en campañas comerciales. El problema no es su elección personal, sino una industria y una cultura visual que pueden reducir a las mujeres a su atractivo físico, mientras sus méritos deportivos reciben menos atención.
El respeto exige reconocer su autonomía y, al mismo tiempo, cuestionar las prácticas que convierten sus cuerpos en un recurso comercial por encima de su condición de atletas.
La Cadena SER recoge la reacción de Lourdes Mohedano.
La sexualización no se limita a los medios de comunicación tradicionales. Las redes sociales también pueden amplificar la presión por ajustarse a determinados cánones de belleza.
Las deportistas reciben comentarios sobre su aspecto, comparaciones físicas y valoraciones que, en ocasiones, tienen poco que ver con su rendimiento. Esta exposición puede contribuir a generar inseguridad, malestar y una relación más difícil con la propia imagen corporal.
La situación merece especial atención durante la adolescencia, una etapa en la que la aceptación social y la construcción de la identidad pueden influir en la confianza con la que las jóvenes participan en actividades deportivas.
Desde ACAED ya abordamos estas cuestiones en nuestra entrada sobre la II Jornada FES 2026: Deporte y Mujer. En ella reflexionamos sobre el abandono temprano de las niñas en el deporte, la falta de referentes femeninos, los estereotipos de género y la presión que pueden ejercer las redes sociales sobre la imagen corporal.
No existe una única causa que explique por qué una niña abandona el deporte. Sin embargo, construir entornos donde se valore constantemente su apariencia en lugar de su esfuerzo puede añadir una barrera más a las dificultades que ya encuentra para continuar practicándolo.
II Jornada FES 2026: Deporte y Mujer.
Cada modalidad deportiva exige capacidades diferentes. La fuerza, la flexibilidad, la resistencia, la velocidad, la coordinación y muchas otras habilidades pueden desarrollarse en cuerpos diversos.
Sin embargo, los cánones de belleza siguen transmitiendo imágenes limitadas sobre cómo debería ser una mujer y qué aspecto debería tener para ser considerada atractiva, válida o exitosa.
Esta presión puede resultar especialmente contradictoria en el deporte, donde el cuerpo es una herramienta para desarrollar capacidades y alcanzar objetivos, pero también puede convertirse en motivo de comparaciones y juicios externos.
El Instituto Canario de Igualdad publicó en 2021 la guía educativa «Las mil y una Elsas», un material que aborda los estereotipos, los cuerpos y los cánones de belleza. La publicación invita a cuestionar los modelos corporales impuestos y a reconocer la diversidad de las mujeres.
Es una herramienta útil para trasladar esta conversación a los clubes, los centros educativos y las familias.
Las mil y una Elsas — Instituto Canario de Igualdad.
La responsabilidad no recae exclusivamente en las deportistas. Los medios de comunicación, las federaciones, los clubes, las marcas, los profesionales de la fotografía y las personas que consumimos contenido deportivo también participamos en la construcción de esa mirada.
¿Qué podemos hacer para cambiarla?
Priorizar los resultados, las marcas, las técnicas, las estrategias y las trayectorias deportivas en los titulares, utilizar fotografías que representen la actividad, el esfuerzo y las capacidades de las deportistas, evitando enfoques innecesariamente sexualizados, aplicar criterios periodísticos equivalentes a mujeres y hombres, evitar comentarios sobre el cuerpo, la ropa o el atractivo físico cuando no sean relevantes para la información, visibilizar mujeres de diferentes edades, modalidades, procedencias y características corporales, educar a niñas y jóvenes para que valoren su cuerpo por lo que les permite hacer, sin convertir la apariencia en una condición para sentirse aceptadas, denunciar los comentarios sexistas y promover espacios deportivos seguros, respetuosos y libres de discriminación.
La igualdad también se construye a través de las imágenes que elegimos, las historias que contamos y las conversaciones que decidimos amplificar.
La igualdad también se construye a través de las imágenes que elegimos, las historias que contamos y las conversaciones que decidimos amplificar.
En febrero de 2026, desde ACAED publicamos la entrada "Comentarios retrógrados en pleno siglo XXI. El deporte necesita más educación y respeto", a raíz de unas declaraciones del histórico entrenador francés Guy Roux sobre el fútbol femenino.
Aquel caso mostraba una forma explícita de cuestionar la presencia de las mujeres en el deporte. La sexualización plantea otro problema: una deportista puede recibir atención y comentarios aparentemente positivos sobre su físico y, aun así, ver cómo su preparación, sus resultados y sus capacidades quedan relegados.
Ambas situaciones pueden contribuir a perpetuar una idea injusta: que las mujeres deben demostrar no solo que son buenas deportistas, sino también cumplir determinadas expectativas sobre su cuerpo o su apariencia.
Comentarios retrógrados en pleno siglo XXI. El deporte necesita más educación y respeto.
Aquel caso mostraba una forma explícita de cuestionar la presencia de las mujeres en el deporte. La sexualización plantea otro problema: una deportista puede recibir atención y comentarios aparentemente positivos sobre su físico y, aun así, ver cómo su preparación, sus resultados y sus capacidades quedan relegados.
Ambas situaciones pueden contribuir a perpetuar una idea injusta: que las mujeres deben demostrar no solo que son buenas deportistas, sino también cumplir determinadas expectativas sobre su cuerpo o su apariencia.
Comentarios retrógrados en pleno siglo XXI. El deporte necesita más educación y respeto.
Las niñas que hoy comienzan a entrenar están observando cómo hablamos de las mujeres deportistas, qué imágenes compartimos y qué logros consideramos dignos de reconocimiento.
Si queremos que encuentren referentes, necesitamos mostrar mucho más que sus cuerpos. Necesitamos contar sus historias, explicar sus resultados, reconocer su esfuerzo, dar espacio a sus opiniones y visibilizar las dificultades que han superado.
Una campeona no debería necesitar ajustarse a un canon de belleza para ocupar un titular. Una deportista no tendría que soportar comentarios sexualizados para conseguir visibilidad. Y una niña no debería sentir que su apariencia importa más que las ganas de jugar, correr, nadar, luchar o competir.
Desde ACAED defendemos un deporte en el que las mujeres sean reconocidas por sus capacidades, sus decisiones y sus logros; un deporte que no las reduzca a su imagen y que ofrezca a las nuevas generaciones referentes diversos y oportunidades reales de participación.
Las mujeres no están en el deporte para ser observadas: están para practicarlo, competir, decidir, progresar y hacer historia.
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