Fátima Pérez, natural de Los Realejos (Tenerife), es una de las protagonistas de la evolución del waterpolo femenino en Canarias. Comenzó a practicar waterpolo con 18 años, después de descubrir este deporte gracias a una amiga. Apenas dos meses después se puso bajo los palos y encontró su posición como portera.
Cuando Fátima comenzó, la realidad del waterpolo femenino en las islas era muy diferente a la actual. Apenas había chicas practicándolo y no existían ligas femeninas. Como ella misma recuerda, llegó a competir contra chicos de categorías inferiores porque no había otra opción. Eran tan pocas que, literalmente, se podían contar con los dedos de una mano.
El cambio llegó con la creación del equipo femenino del Waterpolo Echeyde. Fátima se incorporó al proyecto y formó parte de un grupo que empezó prácticamente desde cero y que consiguió dos ascensos consecutivos: primero a Primera División y después a División de Honor.
En 2022, el equipo tinerfeño alcanzó la máxima categoría del waterpolo español, convirtiéndose en el primer conjunto femenino canario en llegar a División de Honor. Fátima fue una de las protagonistas de aquel histórico camino y llegó a ejercer como capitana del equipo.
Durante su etapa en el Echeyde disputó también partidos en la máxima categoría nacional. En su debut en Primera División, en 2021, Fátima defendió la portería de Las Guayotas en un encuentro que terminó con empate ante el Iruña.
En 2023 dejó el Echeyde para continuar su trayectoria deportiva en Alemania, donde jugó durante dos temporadas con el Waspo98 Hannover. Allí consiguió, entre otros resultados, una medalla de plata con su equipo.
Su historia es especialmente significativa porque refleja el enorme cambio que ha experimentado el waterpolo femenino en Canarias en apenas unos años: de tener que competir contra chicos por falta de equipos femeninos a jugar en la máxima categoría española y continuar una trayectoria internacional.
En una entrevista publicada en mayo de 2026, Fátima animaba a más chicas de Canarias a probar el waterpolo y explicaba que este deporte le cambió la vida, tanto física como mentalmente, permitiéndole conocer personas, viajar, aprender disciplina y descubrir el valor del trabajo en equipo.
“Les diría que se animen a probarlo. El waterpolo me cambió en parte la vida.”, Fátima Pérez, 2026.
Hoy su trayectoria sirve también para recordar algo fundamental y es que para que aparezcan nuevas referentes, primero tienen que existir oportunidades. Y el crecimiento del waterpolo femenino en Canarias pasa por conseguir que cada vez más niñas puedan encontrar un equipo, una piscina y un espacio donde empezar.
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