El Gobierno de Canarias ha anunciado que la primera tripulación íntegramente femenina del bote Güi Güi recibirá el Premio a la Igualdad dentro de los reconocimientos dedicados a los juegos y deportes tradicionales de Canarias de 2026.
En 1995, un grupo de mujeres se propuso participar en una competición deportiva que durante décadas había estado vinculada fundamentalmente a los hombres. Su escenario era el litoral de Las Palmas de Gran Canaria; su desafío, hacerse un hueco en la vela latina canaria. Lo que comenzó como una experiencia pionera acabaría convirtiéndose en uno de los capítulos más significativos de la incorporación de las mujeres a los deportes tradicionales de las islas.
La historia de la primera tripulación íntegramente femenina de vela latina canaria está ligada a dos embarcaciones: el Canarias, con el que comenzó su participación en 1995, y el Güi Güi, bote con el que afrontaron la temporada completa de 1996. Al frente de aquella tripulación estuvo Mimi González, acompañada por un grupo de mujeres que decidió demostrar que la tradición también podía navegar con ellas a bordo.
Casi treinta años después, su trayectoria vuelve a recibir atención pública con el anuncio del Premio a la Igualdad de los Premios al Deporte Canario 2026, un reconocimiento a su aportación a la historia de los deportes autóctonos.
La primera experiencia de esta tripulación se produjo en 1995. El grupo estaba formado por mujeres procedentes de diferentes ámbitos: estudiantes de Educación Física de la Maestría de Vela, regatistas del Real Club Náutico de Gran Canaria e hijas de boteros.
La Federación les cedió el bote Canarias para participar en los concursos de la Copa Isla de Gran Canaria. El debut oficial tuvo lugar el 1 de abril de 1995, en el concurso Junta del Puerto de La Luz y de Las Palmas.
Aquel día terminaron en la duodécima posición entre 21 embarcaciones. Pero la clasificación no era lo más importante. Por primera vez, una tripulación femenina participaba en una competición oficial de vela latina canaria, ocupando un espacio que hasta entonces había estado dominado por los hombres.
No se trataba únicamente de subir a un bote y competir. También suponía aprender una modalidad con sus propias técnicas, códigos, exigencias físicas y conocimientos sobre el viento, el mar y la embarcación. La participación de mujeres en una competición oficial rompía una barrera y cuestionaba la idea de que aquel deporte debía ser exclusivamente masculino.
El siguiente paso llegó en 1996. La tripulación consiguió la cesión del bote Güi Güi y, a diferencia de la temporada anterior, pudo participar en la totalidad de las pruebas oficiales.
El 28 de abril de 1996 llegó la primera victoria de un bote femenino en una pega del campeonato provincial, frente al San José. Unas semanas después, el 19 de mayo, el Güi Güi consiguió otra victoria de gran repercusión al imponerse al Tomás Morales, una de las embarcaciones más destacadas de la flota.
Estos resultados demostraron que la presencia femenina no era una participación simbólica ni una simple exhibición. La tripulación estaba compitiendo, aprendiendo, mejorando y ganando regatas frente a embarcaciones con una larga tradición.
El Güi Güi se convirtió así en un referente de la incorporación de las mujeres a la vela latina canaria. La patrona de aquella embarcación fue Mimi González, cuya participación resultó fundamental para impulsar y dirigir el proyecto.
La tripulación reunió a mujeres con procedencias y experiencias diferentes, unidas por el interés por la vela y por la voluntad de participar en una modalidad deportiva que no les había reservado tradicionalmente ese espacio.
Junto a Mimi González, el grupo reconocido por el Gobierno de Canarias está integrado por:
- Verónica Santana.
- Beatriz Alonso.
- Mercedes Roig.
- Marisa Velázquez.
- Terina Ramos.
- Elvira Garavote.
- Verónica Jiménez.
- Ilona Pérez.
- Eugenia Cantero.
- Laura Boissier.
- Pilar Feo.
- Melania Pérez.
- Verónica Carrillo.
- Teresa Navarro.
Son quince mujeres vinculadas a una experiencia colectiva que merece ser recordada más allá de una temporada de competición. Sus nombres forman parte de la historia de la vela latina canaria y de la progresiva apertura de los deportes tradicionales a la participación femenina.
La iniciativa no quedó limitada a las temporadas de 1995 y 1996. Las tripulaciones que participaron en aquellos años formaron parte de un proceso que tuvo continuidad en 1997 y que desembocó, en 1998, en la fundación del actual Tara del Mar.
En junio de 2023, casi treinta años después de sus primeras regatas, se organizó un encuentro para reunir a mujeres vinculadas a las tripulaciones de 1995, 1996 y 1997. Fue una oportunidad para recordar aquella etapa, compartir experiencias y recuperar una parte de la memoria deportiva de Gran Canaria.
En aquel reencuentro se recordó también la dificultad de hacerse un hueco en la flota. Muchas de las participantes eran novatas en la navegación, pero eso no impidió que asumieran el reto de competir junto al resto de embarcaciones.
La experiencia del Güi Güi y de las mujeres que participaron en aquellos primeros años contribuyó a abrir una puerta que otras deportistas podrían atravesar después.
La vela latina canaria es una modalidad profundamente vinculada a la historia marítima de las islas, especialmente a Gran Canaria. Sus embarcaciones, sus regatas y la cultura de los barrios forman parte de una tradición deportiva que ha evolucionado con el paso del tiempo.
Las pegas, en las que dos botes compiten en un recorrido compartido, requieren coordinación, conocimiento de la embarcación, lectura del viento, estrategia y una gran capacidad de trabajo en equipo. No basta con saber navegar: cada integrante de la tripulación debe conocer su función y actuar de forma coordinada.
La incorporación de las mujeres a esta modalidad ha sido parte de su propia evolución. La historia del Güi Güi permite recordar que los deportes tradicionales no son espacios inmóviles: también cambian gracias a las personas que se atreven a participar, cuestionar límites y transmitir la afición a las siguientes generaciones.
La distinción pone en valor una experiencia que tuvo lugar hace tres décadas, pero cuyo significado continúa vigente: la igualdad en el deporte también consiste en poder acceder a las modalidades tradicionales, participar en sus competiciones y formar parte de su historia.
Desde ACAED queremos recuperar los nombres de todas las integrantes de aquella tripulación. Porque las referentes no siempre son quienes aparecen en los grandes titulares o quienes acumulan medallas. También lo son las mujeres que, en un momento determinado, se atrevieron a ocupar un espacio que no estaba pensado para ellas y demostraron que podían competir en igualdad de condiciones.
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