Ana Bautista Reyes, nacida en Santa Cruz de Tenerife en 1972, es una de las grandes figuras de la historia de la gimnasia rítmica española y, sin duda, uno de los nombres imprescindibles cuando hablamos de referentes deportivos de Canarias.
Comenzó en la gimnasia rítmica con solo 10 años, animada por su padre, Amador Bautista, que había sido ciclista profesional. Se incorporó a la Escuela Provincial de Tenerife, posteriormente Escuela Municipal y Escuela de Tecnificación, donde comenzó a entrenar con Nelva Estévez. Muy pronto empezó a destacar: en 1982 consiguió la medalla de plata en el Campeonato de España Individual infantil y en 1984 se proclamó campeona de España.
Su gran momento llegó en 1989. En la Final de la Copa de Europa de Hannover consiguió el oro en cuerda, convirtiéndose en la primera gimnasta española en lograr una medalla de oro oficial en esta disciplina. Ese mismo año fue campeona de España en categoría de honor y recibió posteriormente el Premio Reina Sofía a la mejor deportista española.
Su trayectoria no terminó cuando dejó la competición. Posteriormente fue seleccionadora nacional individual y coordinadora técnica del conjunto español que participó en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En 2023 recibió la Medalla de Oro de Canarias.
Una de las mejores formas de entender el alcance de su trayectoria es descubrir que su influencia llegó mucho más allá de España.
En 2025, Relevo recuperó una historia especialmente emocionante. Ana Bautista había sido una de las grandes inspiraciones de una gimnasta japonesa que, años después, terminó triunfando en el mundo del flamenco. La historia muestra hasta qué punto las imágenes y las actuaciones de aquella pionera canaria pudieron inspirar a niñas que soñaban con dedicarse a la gimnasia al otro lado del mundo.
Cuando ambas volvieron a encontrarse, la emoción fue enorme. La japonesa llegó a reconocer que no podía hablar de la emoción que sentía al tener delante a la deportista que había sido una de sus referentes.
Es una historia que resume perfectamente lo que significa ser un referente: no solo ganar campeonatos, sino conseguir que alguien, en otro lugar del mundo, vea lo que haces y piense: "Yo también quiero llegar ahí".
Su legado también permanece físicamente en Tenerife, ya que el Pabellón Ana Bautista de Santa Cruz lleva su nombre desde 1996 y cuenta además con una plaza y una estatua en San Cristóbal de La Laguna.
Más información:
Histórico de premiados | CSD - Consejo Superior de Deportes
30 años del primer oro de la gimnasia rítmica nacional de la tinerfeña Ana Bautista
